INTRODUCCIÓN A LOS RITOS

¿Qué significa “rito” en la Iglesia?

La palabra rito normalmente se refiere al modo oficial de rezar y celebrar la liturgia, es decir, al orden de las oraciones y ceremonias establecido por la Iglesia y expresado públicamente en la liturgia.

Ya en el siglo III, comenzaron a aparecer distintas formas de liturgia en tres grandes centros del Imperio: Roma, Alejandría y Antioquía. En el siglo IV, esas diferencias fueron tomando forma en grandes regiones litúrgicas, que más tarde dieron origen a los ritos que conocemos hoy.


El rito latino (Occidente)

En Occidente, la liturgia que nació en Roma terminó imponiéndose como la forma común. Antes de eso había otras liturgias:

  • Liturgia galicana: muy usada en la Galia (Francia) y con gran influencia en otras regiones e incluso en la misma Roma. Pero a partir de Carlomagno fue sustituida por la liturgia romana.
  • Liturgia hispánica o mozárabe: se celebraba en España. Se parecía en algunos aspectos a la galicana. Fue reemplazada en el siglo XI, aunque en Toledo sobrevivió en una capilla de la catedral y algunas parroquias. Todavía hoy se celebra allí.
  • Liturgia ambrosiana: propia de Milán, se mantiene hasta hoy en esa arquidiócesis y en algunas diócesis cercanas. San Carlos Borromeo la reorganizó en el siglo XVI.

El Concilio de Trento (siglo XVI) eliminó muchas variantes locales porque ya no tenían autoridad. Sin embargo, algunos ritos sobrevivieron como por ejemplo, en Braga (Portugal), en Lyon (Francia) y en ciertas órdenes religiosas, como los dominicos y cartujos.


Los ritos orientales

En Oriente, la palabra rito no solo se refiere a la liturgia, sino también a todo un patrimonio espiritual, teológico, litúrgico y disciplinario propio de cada Iglesia.

Las tradiciones litúrgicas orientales principales son cinco:

  • Alejandrina
  • Antioquena
  • Armenia
  • Caldea
  • Constantinopolitana o bizantina

Tres de ellas nacieron dentro del Imperio Romano (Alejandría, Antioquía y Constantinopla) y dos en la periferia (Caldea en Mesopotamia y Armenia).

Con el tiempo, la tradición bizantina (de Constantinopla) se convirtió en la más extendida, sobre todo después de los debates cristológicos de los siglos V y VI.

La Iglesia católica, siguiendo un principio afirmado ya en el siglo XI por el papa san León IX, respeta y conserva estos ritos cuando las Iglesias orientales entran en comunión con Roma. Como decía él: “La Iglesia romana sabe que las costumbres diferentes según los lugares y los tiempos no son obstáculo para la salvación de los creyentes, cuando una sola fe, actuando por el amor, recomienda a todos los hombres a un solo Dios”.


Tradición alejandrina

  • Se dividió en egipcia (rito copto) y etíope/eritrea (rito ge’ez).
  • En Egipto fue dominante hasta el siglo XIII, cuando fue reemplazada por la bizantina. La lengua litúrgica pasó del griego al árabe.
  • En Etiopía y Eritrea se mantuvo, aunque con muchas adaptaciones e influencias de Antioquía. Allí se celebra en lengua ge’ez.

Tradición antioquena

  • Nació en Jerusalén y Antioquía, extendiéndose a Siria, Palestina e India.
  • Los maronitas conservaron esta tradición, pero con influencias latinas.
  • Originalmente se celebraba en griego y siríaco, pero hoy predomina el siríaco (con partes en árabe).
  • En la India, los siro-malankaras celebran en siríaco y malayalam.

Tradición armenia

  • Basada en Antioquía, pero con influencias bizantinas y elementos propios.
  • Se celebra en armenio clásico.
  • En algunas comunidades también se usa el árabe en la liturgia.

Tradición caldea

  • Nació en el Imperio persa, por eso también se la llama “rito persa” o “siro-oriental”.
  • Se difundió hasta la India, China y Asia Central gracias a misioneros.
  • Su lengua litúrgica es el siríaco, aunque a veces se leen las lecturas en árabe.
  • La rama más grande es la Iglesia siro-malabar en la India, que celebra en malayalam.

Tradición constantinopolitana (bizantina)

  • Desarrollada en Constantinopla a partir de Antioquía, pero enriquecida con aportes de Alejandría y Capadocia.
  • Es la tradición que hoy más se conserva y se ha difundido en múltiples lenguas: griego, georgiano, paleoeslavo, árabe, rumano y, más recientemente, otras modernas.

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