De acuerdo a recientes estudios publicados en Le Figaro y Nature, la lactancia materna “reduce el riesgo de cáncer de mama”. Esta afirmación, lejos de ser una trivialidad, pone en evidencia cómo un acto tan “natural” como amamantar puede adquirir relevancia en la salud pública, en la política demográfica, e incluso en la resistencia frente a los imperativos biomédicos de la Big Pharma. Se informa también: “No es nada nuevo: tener un hijo y amamantarlo reduce el riesgo de cáncer de mama. Incluso hay estadísticas disponibles: según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, alrededor de 1,600 casos de cáncer de mama diagnosticados en 2015 en Francia se debieron a una lactancia insuficiente (menos de seis meses), lo que representa el 3% del total de cánceres de mama, según informa Le Figaro”[1].
Una revisión meta-analítica con 13.907 casos de cáncer de mama encontró que las mujeres que amamantaron tienen un riesgo menor de esta enfermedad; el “riesgo relativo” (RR) para aquellas que lo hicieron al menos una vez frente a las que nunca lo hicieron fue de 0,613 (IC 95%: 0,442-0,850)[2]. Otro estudio señaló que, por cada 12 meses adicionales de lactancia, el riesgo de cáncer de mama disminuye en aproximadamente un 4,3%[3]. Una revisión más reciente señala que los beneficios parecen más claros para ciertos subtipos de cáncer que para otros. El documento de Breast Cancer Prevention Partners resume que “la lactancia materna es un factor protector para el cáncer de mama, con menor riesgo asociado a una mayor duración de la misma”.
Por otra parte, la lactancia materna no solo reduce el riesgo de cáncer, sino que tiene un abanico de beneficios que se entrelazan con lo social, lo económico y lo ecológico; esto pone en relieve las tensiones con el poder biomédico global. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la lactancia prolongada reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad en un 13%[4]; la misma fuente indica que amamantar al menos seis meses se asocia con una reducción aproximada del 19 % en el riesgo de leucemia en la infancia, sumado a que la leche materna contiene anticuerpos y otros factores inmunológicos que protegen al bebé de infecciones respiratorias, gastrointestinales y otitis, entre otros. En relación a estos estudios que señalan que la lactancia tiene efectos protectores frente a enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico y cáncer de mama, se entiende que, desde un punto de vista de salud pública, la lactancia materna es económicamente beneficiosa: reduce gastos en fórmulas, hospitalizaciones infantiles y tratamientos extendidos[5].
Volviendo a Nature, tal como recopila el sitio de la FSSPX, se dice:
“En ratones, una camada seguida de lactancia provocó la acumulación de linfocitos T CD8 en la glándula mamaria, con una reducción del cáncer inducido por los investigadores y un aumento de la infiltración de células inmunitarias intratumorales. Es importante señalar que este control tumoral por parte de los linfocitos T CD8 solo se observó después de un ciclo completo de lactancia.
En los ratones que no habían tenido crías, o a los que se les habían retirado las crías inmediatamente, impidiendo la lactancia, no se observó protección. Los investigadores añaden que los tumores provocados eran más pequeños en el primer grupo que en el segundo y el tercero, lo que demuestra claramente el efecto protector de la lactancia.
A continuación, los investigadores australianos examinaron los historiales de más de mil mujeres con cáncer de mama triple negativo, más agresivo y que afecta más a las mujeres jóvenes. Todas ellas habían tenido al menos un hijo. Al final, las que habían amamantado presentaban más células protectoras y su esperanza de vida resultó ser mayor.
Las células protectoras son conocidas por los científicos que trabajan en el campo de la inmunidad. «Se trata de los linfocitos T CD8, células capaces de eliminar cualquier tipo de agente patógeno, así como las células tumorales», explica Fatima Mechta-Grigoriou, directora de la unidad de Química y Biología del Cáncer (Inserm/CNRS/Institut Curie), según informa Le Figaro.
Este sistema está presente en todos nosotros, pero a veces falla, lo que explica en parte por qué a veces se puede desarrollar un cáncer. «Otras células tienen la función de regular estos linfocitos T CD8. En caso de desequilibrio entre las células protectoras y las reguladoras, puede producirse una inmunidad deficiente», continúa Fatima Mechta-Grigoriou.
Podrían intervenir otros mecanismos. «Durante la lactancia, se produce una transformación del tejido mamario que puede provocar la eliminación de las células portadoras de lesiones en el ADN susceptibles de degenerar en cáncer», indica la investigadora. Por último, la lactancia materna suele retrasar la reanudación del ciclo menstrual, y las hormonas del ciclo femenino favorecen el crecimiento de las células cancerosas.
Los beneficios de la lactancia materna no se limitan al cáncer: en el caso de las mujeres, se asocia a una reducción significativa del riesgo de diabetes tipo 2. En cuanto al niño, está demostrado que recibir leche materna le protege contra diversas infecciones durante su primer año de vida.
Sin embargo, no hay que concluir que no haber tenido hijos o no haberlos amamantado conlleva un grave riesgo de cáncer de mama. Tampoco que una lactancia materna bien llevada ofrezca una protección absoluta. Hay otros factores que influyen: la edad, los antecedentes familiares, el consumo de alcohol y tabaco, el sedentarismo y el sobrepeso o ciertos tratamientos hormonales (anticoncepción y menopausia).
No obstante, el Consejo Superior de Salud Pública escribió en un informe de 2024 que la reducción del riesgo asociada a la lactancia «tiene un impacto importante a nivel poblacional en el número de cánceres de mama evitados».”
[1] Fuente: https://fsspx.news/es/news/la-lactancia-materna-reduce-el-riesgo-cancer-mama-55271
[2] Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25785349/
[3] Fuente: https://www.mdanderson.org/cancerwise/can-breastfeeding-really-lower-your-breast-cancer-risk.h00-159778023.html
[4] Fuente: https://www.paho.org/es/temas/lactancia-materna-alimentacion-complementaria
[5] Fuente: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-16112016000200046&script=sci_arttext&utm



