
Un reciente informe da cuenta de una disminución marcada en la cantidad de jóvenes que se identifican como “transgénero” o “no binario”[1]. Según el análisis, esta caída abrupta sugiere que una moda pasajera de identidad de género está retrocediendo entre las nuevas generaciones.
El autor Eric Kaufman, al interpretar los datos, afirma que la identificación trans “está en caída libre” entre los jóvenes. Señala además que las identidades sexuales no conformes (etiquetas como “queer” o “questioning”) también habrían experimentado un declive significativo. La fuente principal proviene de una encuesta realizada por la Fundación para la Libertad de Expresión e Individualidad (FIRE), aplicada a más de 60.000 estudiantes universitarios en Estados Unidos. Según el análisis, en 2025 apenas el 3,6 % de los encuestados se identificaron con un género distinto de hombre o mujer. En contraste, esa cifra fue de 5,2 % en 2024 y de 6,8 % tanto en 2022 como en 2023, lo cual evidencia que en apenas dos años ese porcentaje se habría reducido a la mitad.
El retroceso se hace más llamativo al compararse las generaciones entre sí: los estudiantes de primer año en 2024-25 adoptaron con menor frecuencia identidades trans o queer que los alumnos de cursos superiores. En anteriores olas de aumento de estas identidades, ocurría lo contrario. Kaufman interpreta este cambio generacional como un indicio de que la declinación continuará. Kaufman explicó con más detalle en un artículo en “Unherd.com”:
“La Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión (FIRE), que realiza una amplia encuesta anual a estudiantes universitarios estadounidenses, encuestó a más de 60.000 estudiantes en 2025. Mi análisis de los datos brutos muestra que, ese año, solo el 3,6 % de los encuestados se identificó con un género distinto al masculino o femenino. En comparación, la cifra fue del 5,2 % en 2024 y del 6,8 % tanto en 2022 como en 2023. En otras palabras, la proporción de estudiantes que se identifican como trans se ha reducido prácticamente a la mitad en tan solo dos años”[2].
La reacción a estos resultados no ha sido menor, más cuando se ve a Elon Musk que calificó esta evidencia como el derrumbe de “una ilusión terrible” y sostuvo que, aunque las personas pueden cambiar su apariencia, “nunca es posible convertir biológicamente a un hombre en mujer o viceversa”. Además, Chloe Cole, quien se identifica como exjunior transgénero (“detransitioner”), celebró lo que calificó como avances culturales, legislativos y sociales, y urgió a que ningún niño sea considerado “equivocado” respecto de su cuerpo.
Respecto a las juventes trans cabe preguntarse si fue una tendencia amplificada por las redes sociales y la cultura contemporánea, o quizás se trató de presiones sociales, modas o experimentaciones identitarias. Al constatar un repliegue, se abre un espacio para debatir las consecuencias educativas, médicas y culturales de las políticas que promovieron la afirmación rápida de estas identidades. En suma, los datos más recientes sugieren un cambio de rumbo porque la adhesión juvenil a identidades transgénero estaría retrocediendo con rapidez, lo cual podría implicar una reevaluación profunda de qué tipo de sociedad se quiere, una que ordena al Bien y la Verdad, o una que se alinea con la perversión.
[1] Fuente: https://x.com/epkaufm/status/1978074195767480659
[2] Fuente: https://unherd.com/newsroom/why-are-fewer-young-people-identifying-as-trans/



